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La rosa eterna de mi jardín

¡Hola a tod@s!

No somos eternos, aunque vivimos como si lo fuésemos, planificando un futuro inexistente y dejando en muchas ocasiones el presente en un cajón lleno de obligaciones y dejadez. Con mi reflexión sobre mi pensamiento de presente me asusta no ser capaz de saber vivir el momento. Algunos pensamientos me vienen recordando a mi querida hermana Rosa, que hace siete años dejó este mundo, si es que esta definición de dejar este mundo es correcta! Quizá sea más correcto o directo hablar de muerte, pero, como para mí ella no ha dejado de existir, no quiero decir esa palabra.

Partiendo sin reproches y por tu gran corazón, te dejo un mensaje de amor a la vida. Hoy, con mi pensamiento en ti, y en el amor que siempre te tuve y te sigo teniendo, te digo que fuiste una flor de mi jardín y mi pequeño mundo. Me ayudaste a caminar mi querida y eterna hermana, la Rosa sin espinas más bonita que he conocido. Por ti, querida hermana, y para que te sientas orgullosa, sigo luchando, no sin dejar atrás mi rebeldía. Y con este look te diría que sigo como siempre, tratando de no dejarme vencer y compartiendo con las redes sociales mi amor por la moda. Y sin más, os cuento las piezas que forman este look sencillo, pero original. Va por ti, hermana! Hasta el infinito!

Considero que la camisa es el elemento clave, por el estampado de calaveras. La compré en Zara Man. La llevo debajo de un chaleco de cuero que compré en un mercadillo por 7€, todavía tenía las etiquetas para estrenar, así que fue una super suerte encontrarlo! El bolso es una pieza hecha en exclusiva por mi marido Felix. El toque lady lo dan los zapatos de Lucky adornados con dos rosas rojas y perlas.

En cuanto a los complementos, el collar de perlas es de bisutería y me costó 2€ en el mismo mercadillo. Las gafas de remaches de Zara Man me encantan y ya las he llevado en otros looks porque me encantan, y aunque sean de “hombre”, me gustan las piezas sin género! Los anillos son de Thomas Sabo, y como últimos complementos, las lágrimas que he derramado escribiendo este post, son por puro y duro amor.

¡Hasta pronto corazones libres sin espinas!

 

 

 

 

 

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