Mi corazón de patchwork

¡Hola a tod@s!

Voy avanzando en cada latido de mi corazón construido y reconstruido por todos los acontecimientos que han ocurrido en mi vida, pedacitos de mí y consecuencias de mis vivencias. Despiezo mi corazoncito como si de un pequeño país se tratase, y veo vida, veo amor, veo tristeza, y mucha esperanza. Y mi corazón de patchwork sigue latiendo a pesar de las costuras de la vida. Es quizás el órgano más trabajador del cuerpo humano, latiendo entre 50 o 100 pulsaciones por minuto, pero como hablo de mi corazón de patchwork, y sé que late 59 pulsaciones por minuto. He calculado que tan solo en un día mis latidos alcanzan la cifra de 84.960 pulsaciones por día. Pobre corazoncito, solo por eso se merece este pequeño reconocimiento a modo de mini poema:

Con hilo de amor coso todo mi dolor, porque aunque mis tristezas me acechan, vivo cada momento con ansia por si te cansas. Gracias corazón por seguir haciendo tu función a pesar de mi dolor, tienes el sonido de un tambor, que suena futuro y esperanza. Tun tun tun, tun, tun tun.

Y sin más, os cuento el look que ha inspirado esta mini historia. El vestido es de Maje, siguiendo mi reminiscencia en el tiempo este estilo 80 del look anterior, de hombros anchos y estructuras grandes. Se puede llevar también abierto como sobrecamisa o con muchas otras muchas combinaciones. En cuanto a los complementos, los zapatos son de Rebeca Sanver, cómodos y de casi el mismo tejido jeans que el vestido. El bolso es de Save My Bag da el toque final al look, es moderno, original y absolutamente ligero. El cuello de pelo lo compré en un mercadillo y da el toque pre otoñal. Por último, la bisutería, también de estilo retro, son algunas piezas de mercadillo de antigüedades y otras de la marca Aristocracy.

Cuidad mucho vuestros corazoncitos no sufráis un desgarro, duele mucho y cuestan de curar.

¡Hasta pronto corazones de patchwork!

 

 

 

 

 

 

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